2022.09.23 Galería

La Colmena

“Prohibido dibujar salmones. Prohibido vendarte los ojos. Deberás ejercer la violencia con cualquiera que frene tu escapada. Deberás aprender a hacer fuego. Deberás esperar quince segundos antes de que rectifique…Prohibido usar doble calcetín”.

Y como recitando unas letanías basadas solo en mandatos absurdos y prohibiciones, recibe Alphonse (Mario Patrón) al reducido público. Con una fregona en sus manos, limpia siempre la misma zona del suelo mientras continúa completamente abducido por su discurso. De pronto, Suso (Antonio Prieto) entra en escena y comienza la lucha por la libertad. La obra presenta una realidad distópica en la que los protagonistas se encuentran encerrados en un sistema de vetos y normas que han llegado incluso a despersonalizarles.

El dinamismo está presente durante los 15 minutos que dura la obra. El pequeño tamaño de la sala hace que la cercanía entre los personajes y el público sea mucho mayor y se consigue una relación diferente a la de una representación teatral al uso. Cada gesto y palabra llegan con mucha más precisión al espectador. La obra atrapa en ese tira y afloja de los dos personajes que se estira al máximo para llegar al giro en el momento justo. Detrás de todo, una pregunta por la realidad: ¿Te revelarías contra un sistema de pautas disparatadas o escogerías seguir al rebaño?

El joven autor y director de la obra, Diego Landaluce Lacambra, cursaba sus estudios de dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) cuando le propusieron realizar este ejercicio de escritura para una de sus asignaturas. Decidió no darle demasiadas vueltas y en una sola tarde escribió ‘La Colmena’, que tuvo un gran recibimiento entre sus compañeros de estudios. Tiempo después, decidió presentarlo a Microteatro por Dinero y, de nuevo, despertó un gran interés. Después de varios meses de ensayos con los dos actores, la obra ha echado a andar y ahí permanecerá durante el mes de mayo.

Estos espacios de microteatro son pequeños cobijos que Madrid ofrece a la cultura. Oportunidades de probar y probarte en aquello que para muchos es el camino hacia un sueño. Da un espacio a la creatividad y al entretenimiento de la mano del ocio más castizo en pleno centro de la capital.